Cristian Guajardo Garcia

Business Strategy

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Varanasi

Vuelvo por un post a mi lengua materna para contarles uno de los viajes más “únicos” (a falta de mejor palabra) que me ha tocado vivir.

Salimos de IIML cerca de las 23:00 hrs. El viaje en RedBus fue bastante expedito y sólo nos detuvimos una vez para ir al baño y comer samosas al borde del camino. Tal como estaba programado, llegamos a la estación de buses de Varanasi a las 04:40 am. Tomamos un tuk tuk por 200 rupias y llegamos a Rahul Guest House a las 5:30 am. A las 06:10 ya estábamos montados en un bote que nos llevo a ver el amanecer en el famoso Ganga.

Varanasi

Como les conté antes, Varanasi está ubicaba en el estado de UP, al igual que Lucknow. Benares o Kashi, es una de las primeras ciudades hechas por el hombre, aunque si le preguntas a Ricky (un local que conocimos en el hotel) te dirá que Varanasi ES la primera ciudad del mundo. Sea como sea, una vez que llegas aquí, estarás en una de las cunas de nuestra civilización. Y paradójicamente, desde aquellos tiempos, las cosas no han cambiado mucho.

Lucknow

En Varanasi, la gente hace caca en la calle, muchísimas calles no están pavimentadas, la cantidad de gente pobre que pide limosna (dinero o arroz) es impresionante y los animales caminan entre humanos con completa normalidad. El shock cultural es fuertísimo.

Como les decía, apenas llegamos nos montamos en un bote que nos llevó a recorrer el Ganga. Varanasi es una de las 7 ciudades sagradas para el hinduismo. De las 7, es por lejos la más famosa e importante. Gente de todo el mundo viaja aquí para morir, lavar sus pecados en las escalinatas del río o bien encontrar el esquivo camino espiritual que occidente siempre esconde. Todo eso y mucho más vi en la inmensa ciudad.

El viejo Varanasi se extiende hacia el oeste por el Ganga. Si caminas dando la espalda al río, entrarás en una serie de calles diminutas, como laberintos donde animales, personas, olores y colores se mezclan sin piedad. La ciudad “más espiritual del mundo” te puede atrapar y encerrar en minutos. Si no era por Google maps, nos perdíamos más de una vez.

Durante el paseo en bote, vimos templos, los ritos diarios que se realizan en el Ganga (desde bañarse hasta lavar ropa) y escuchamos historias relatadas por el local que remaba.

En el Manikarnika Ghat se pueden apreciar los ritos de cremación. La piras humanas son llevadas a cabo con sumo respeto y aquí las fotos están prohibidas. Por lo que entendí, las familias vienen aquí, compran la madera que ya está cortada y almacenada en el Ghat, y los trabajadores se encargarán de la ceremonia. Tras montar el cuerpo en la pira, un “holy man” vendrá a realizar los últimos ritos antes de despedir el cuerpo. Nos quedamos mirando por horas las ceremonias y sorprendiéndonos con todo lo que pasaba ante nuestros ojos. La gente desea ser cremada en el Ganga para lograr la ansiada Moksha, o emancipación de todos los pecados. Junto a este rito, el Kama (placer, sensualidad y plenitud emocional), el Artha (prosperidad material, seguridad financiera y propósito en la vida) y el Dharma (virtuosidad, vida moral) son los cuatro elementos que el hinduismo denomina como Puruṣārtha.

Aquí mismo vimos a los famosos Sadhu o santos que viven a orillas del Ganga. Estas personas tienen como meta encontrar el Moksha (la emancipación que nombraba antes) y para eso, usan la meditación y contemplación. Una de las cosas más locas que supe es que para el país, los Sadhus no existen. Antes de entregarse a este estilo de vida (y ser aceptados por su gurú) los sadhus deben atender a su propio funeral y en términos legales, ya no cuentan. Literalmente renuncian a todo, incluso a su identidad. Si quieren saber más de los Sadhu o el Kumbh Mela, por favor vean este corto documental. Impresionante.

Comida y estadía.

Para pasar la noche, escogimos Rahul Guest House. El lugar es realmente bueno. Barato, con un staff dispuesto a cooperar con todo y un maravilloso menú; yo me repetí el desayo especial (300 rupias) incluso a las 22:00 y nadie me dijo nada.

La familia que está a cargo del hotel es atenta, hablan inglés perfecto y son muy simpáticos. Llegamos aquí básicamente porque Airbnb funciona realmente mal en India. Los calendarios no están actualizados y los administradores de las piezas se demoran mucho en contestar. Sin embargo no me quejo, éste lugar fue perfecto para quedarse y conocer gente interesante (como Ricky, el guía cool).

Las comidas fueron realmente buenas y lo digo después de comer muesli, miel, yogurt y fruta fresca tras meses comiendo papa, arroz y legumbres. No saben lo que fue comer la primera cucharada de ese bowl celestial. Agradecí al cielo.

La comida orgánica es fuerte en Varanasi. Como está lleno de gringos hippies, los locales naturales abundan y se come rico. El que más me gusto fue por lejos el Brown Bread Bakery. En vez de mesas tiene camas y te echas ahí a comer cosas tan ricas como sandwich de atún o carrot cake.

Lucknow

Hasta donde entendí, Varanasi no tiene comida local. Puedes probar comida India, mucha comida de Nepal (que sólo está a un día viajando por tierra) y también de otros vecinos asiáticos. Nada del otro mundo la verdad. Yo me mantuve firme con el muesli, miel, frutas y yogurt.

Ceremonias.

Durante la primera noche en la ciudad pudimos asistir al famoso Aarti. Esta espectacular ceremonia es un ritual hindu que se realiza como parte de la puja, aquí se prenden velas con Ghee (mantequilla purificada) y se realizan ofrendas a las deidades. 5 muchachos realizaron la ceremonia frente a cientos de turistas (sentados en las escalinatas o bien mirando desde el río) y la música acompañaba cada paso. Entremedio, los organizadores vendían cd’s y echaban a la gente que estaba de pie tapando la vista del resto. Todo muy ordenado y caótico a la vez. Como mi profesor Sushil Kumar diría, el “caorden” perfecto.

Sin embargo el Aarti era sólo una de las celebraciones que vimos durante el viaje. Por coincidencia, estuvimos presentes en el importante Shivratri, un festival de caracter anual que se celebra todos los años en honor a Lord Shiva.

Este día se celebra el matrimonio de Shiva y Shakti. Éste día Shiva realizó el Tandava o baile cósmico que dio origen al universo. Pasamos la celebración junto a miles de feligreses que peregrinaron hasta la Banaras Hindu University, una de las instituciones más antiguas e importante de toda India. Allí, se encuentra el Templo Vishwanath (para llegar caminamos como media hora bajo la lluvia, no entramos pero vivimos junto a gente el peregrinaje). Sin proponérnoslo, estuvimos frente al templo más importante de todo el mundo dedicado a Lord Shiva. Aquí, los hindúes deben peregrinar al menos una vez en la vida y si son cremados en el Ganga, sus cenizas terminarán en este lugar.

Lucknow

Conclusión

Varanasi es una mina de oro (sí, no pretenderé que soy un hippie místico con una Canon y parka North Face) sin embargo está TAN mal administrado que no es placentero. Desde el terminal de buses todo toda la señalética está escrita en hindi, hasta las calles sin pavimentar o la basura que estropea cada rincón de la ciudad. Nada se salva.

Imaginen que Varanasi se vendiese como “La cuna de la civilización”, “La primera ciudad de la humanidad” o “La ciudad más espiritual el planeta”. ¡Como llegaría más turismo! Si más encima emplearan a los pobres para recolectar basura a cambio de comida, podrían echar a andar un sistema de cooperación para mejorar la vida de los locales y hermosear la ciudad. Tanta cultura, historia y sabiduría en medio de cerros de caca es algo que no debe seguir pasando.

Lucknow

Aparte de eso, disfruté tremendamente la experiencia. Lo que vi, aprendí, comí, vi y toque no me lo enseña ningún libro. Fui un privilegiado al estar aquí y conocer sin intermediarios una de las ciudades más extremas del planeta. Retrocedí en el tiempo por 48 horas y aquí les conté un poco cómo fue.

Un abrazo si llegaste hasta aquí. Si no, igual lo tienes.

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