Cristian Guajardo Garcia

Business Strategy

where data and creativity collide

El sistema de salud publica en Italia

Cuando usas el metro de una ciudad que no es la tuya, entras más allá que los turistas promedio. Cuando pagas cuentas, ya te puedes considerar residente, pero cuando usas el sistema de salud público, pues entraste en la cocina. Allá donde nadie mira a menos que viva en la casa.

Siempre tendemos a ver el pasto más verde en la casa del vecino. En Chile la gente piensa que Europa, Asia o US tienen un servicio de transporte impecable, que todo funciona perfecto y cuantas cosas más que son sólo ideas. Cosas que imaginan por las películas que han visto, porque el amigo del amigo les contó o simplemente para tratar de justificar sus insoportables quejas. Pues sí y no. Nada es blanco y nada es negro. Siempre hay matices. Y la salud pública no es la excepción a la regla. Hay cosas buenas y otras malas, como en todos lados, como en todas partes.

En lo personal, he usado la salud pública en Chile e India. Ahora es el turno de Italia.

Hace una semana que tengo un oído completamente tapado y el otro está comenzando a taparse. Después de usar mi seguro y recibir a un doctor que era la quintaesencia de la estupidez decidí partir al hospital y atenderme ahí. Primero que todo, consulte con mis amigos en Milán. Me dijeron que me armara de paciencia, pues si la atención es buena, las horas de espera pueden llegar fácilmente a 5. ¡5 horas, cazzo! (como dicen estos huevones).

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Así pues, parti el miércoles por la noche al hospital más cercano. Lo único que sabía era que debía buscar el “Pronto Soccorso” (o urgencia). Me da un poco de risa, pero iba con mentalidad de acampar, por lo que pase al Penny y compré Coca Cola y galletas “para pasar la noche”. Sin embargo me equivoque, cada hospital se especializa en algo y fui a uno para niños.

Asi pues, a la mañana siguiente salí a las 08:00 y apenas le explique a la persona de urgencia los sintomas, me pidio el pasaporte y listo. En un dos por tres estaba adentro. Con una especie de pulsera con mi nombre, un código de barra y el número del turno que me tocaba. Las salas de espera del hospital (ospedale fatebenefratelli) eran bastante chicas pero estaba desocupado. Tarde me di cuenta que los italianos funcionan con 4 códigos para la gente que llega a primeros auxilios.

  • Rojo: Emergencia. Peligro de vida. Prioridad absoluta.
  • Amarillo: Urgencia, lesión grave.
  • Verde: Urgencia menor. No hay peligro de muerte.
  • Blanco: Yo. No hay riesgo vital y eres el último en entrar.

Una pantalla gigante te dice que código está siendo atendido y cuales son los que vienen. Ahí estaba yo. El 6424. Después de 1 hora me llamaron. Estaba listo para ser atendido por el otorrino cuando me doy cuenta que “pase de nivel” en la espera. Ahora estaba dentro, pero debía seguir esperando al doctor. Allí, al igual que en Chile, habia de todo: gente con cuellos ortopédico, otros medios muertos y algunos con la policía al lado, atentos a cada movimiento.

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Después de hora y media me llama el doctor. Me fijo que las salas no pertenecen a nadie. Hace dos minutos le estaban revisando el pie a una mujer que no paraba de sacarse selfies y sonreir. Ahora me tocaba a mi con los oídos. Había dos doctores (un hombre y una mujer). El hombre me reviso los odios mientras ella me preguntaba síntomas y otras cosas. Como siempre le saco fotos a los remedios, le mostré lo que estaba usando y me dijeron que estaba bien. Luego de mirarme, me dijo que debía volver el próximo miércoles. Me dio una receta y me explico que debía ver como evolucionaba el oido con unas gotas que me dio.

Ahí confieso que perdí la paciencia. ¿Espere 3 horas para que me dijera que debía volver en una semana? Sólo por que sé que los italianos no hablan inglés le dije “Seguro ustedes dos hablan inglés, para mi es más cómodo ¿cambiamos?” Me pusieron cara de disculpa y me largué: Como se les ocurre tenerme 3 horas ahí para darme unas gotas y ni siquiera pasarme a otro lugar donde realizar el procedimiento. ¿Me van a cobrar €25 por perder la mañana con ellos? Etc.

Si hay algo que he aprendido con los italianos es que cuando les gritas (y tienes razón) esconden la cola entre las piernas. No es la primera vez que me pasa y como muchas veces me he encontrado con gente prepotente, los pones en su lugar y al menos, nivelas las cosas. Al final me fui desahogado y todo quedó en orden.

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Ahora me tocaba pagar.

Parti a una especie de cajero, pero chico y gordo. Ahí metí €25 y me salió una boleta que un enfermero lleno con mis datos. Esto si me gustó. Todo automático y rápido. Inmediatamente salí y la farmacia del hospital no tenía las gotas que me recomendaron. La proxima donde fui si.

Ahora deberé volver el miércoles para ver como evolucionan los oídos. Al final no lo encontré ni bueno ni malo. Lo que encuentro inaudito es como en todas partes los italianos fracasan en el trato al cliente. Siempre te miran como si te hicieran un favor, jamás sonríen y son realmente antipáticos. Es como si todos estuviesen hundidos en mierda y odiaran su vida. Ayer, cuando me equivoque de hospital y me despedi como siempre con una sonrisa y un “ten un buen día” el tipo esbozo una sonrisa tímida, como si jamás hubiese esperado eso.

Parece que por ahí va. A la próxima no les peleo y los trato mejor. Al final, ellos están encerrados y yo no. Buona giornata.

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