Cristian Guajardo Garcia

Business Strategy

where data and creativity collide

¡Estoy perdido!

Una de las cosas esenciales cuando te mudas a otro país, es poder moverte y conocer los alrededores de la ciudad donde te estás quedando. En mi caso, Milán está rodeada de ciudades y pueblos preciosos, todo muy cerca y a precios accesibles.

Mi primer día en Italia estuvo lleno de tropiezos.

Apenas me baje de la cama, me di cuenta que todo el suelo estaba inundado. Lamentablemente mi ropa y mochila (con computador y documentos legales) se mojaron. Lo bueno fue que nada importante se estropeó.

Salí a las 09:00 en punto a hablar con la gente de Martinett y me reubicaron al cuarto C123. El cuarto que se inundó no era definitivo, por ende debía salir de ahí luego.

Inmediatamente después de dejar todo ordenado y listo en el nuevo cuarto, salí a MIP, la Escuela de Negocios de Politécnico di Milano.

The Ghost Logo

Para llegar seguí las instrucciones de recepción, pero me perdí. Pasé casi 2 hora en bus, metro y tren sin llegar a Bovisa, la estación donde está mi Universidad.

En un momento me angustié mucho, puesto que tomaba el quinto transporte equivocado y me alejaba cada vez más de cualquier lugar conocido. Sin teléfono, Internet y con un manejo básico del lenguaje, se me hizo difícil mantener la calma, pero al final llegué a Bovisa y al INMENSO Politécnico di Milano.

El POLIMI, como le dice la gente, es la mejor Universidad Técnica de Italia y con el paso de los años (cumplió 150 años una semana antes que yo llegara) se ha transformado en un referente a nivel europeo y mundial.

La Escuela de Negocios de POLIMI se llama MIP y tiene 34 años. Actualmente tiene 5 especializaciones y cuenta con un staff multinacional que atiende los requisitos de prospectos, alumnos y egresados.

Me fue muy fácil llegar a MIP. El edificio es grande y cuadrado. Como un cubo muy bien diseñado.

Allí hablé con Cristina (parte del staff oficial) y me presentó a mi primera compañera: Catalina, una chica de Colombia.

Por primera vez desde que salí de Argentina, tuve Internet. 66 correos y 1 hora de Skype después, volví a MIP para dejar listas las primeras cosas aquí.

Antes de irme, Catalina me dijo que habría una bienvenida en el Bar Deseo con los alumnos, ex alumnos y staff académico, a las 19:30 en la calle Corso Sempione 2 (la escribo por que a estas alturas la he memorizado).

Esta vez fue fácil volver a casa. Tomé el tren desde Bovista hasta Estación Dateo y luego mi amigo bus 54 hasta Vía Pittere.

En MIP también conocí a dos chicos del Líbano que serán compañeros míos. Simón (uno de ellos) me dijo que ya tenemos trabajos y estoy atrasado. Lamentablemente, apenas salí de MIP perdí Internet. La tarea deberá esperar hasta el lunes (esto lo estoy escribiendo viernes 22:20 hrs en Martinett, sin Internet).

La comida ha sido todo un tema. 5 euros es un precio normal para comer (una rebanada grande de Pizza Margarita y una Coca Cola salen €4.50), pero si hago 4 comidas a ese precio, quedo desfinanciado inmediatamente. Por ende, deberé comprar ollas, sartén y Tupperware para cocinar y llevar diariamente dos potes de comida. Aparentemente deberé comprar todo en el Supermercado cercano, puesto que Martinett está bien alejado del centro.

Luego de llegar a casa y leer el extenso reglamento de MIP, salí al supermercado y luego decidí partir al encuentro de alumnos en Corso Sempione.

Hablé con un egipcio de recepción (no fui capaz de pronunciar su nombre y menos de escribirlo) quién me dio las indicaciones y partí.

En la parada de autobús conocí a dos chicos de la India. Ambos están en Polimi estudiando arquitectura. La chica se queda en Martinett y me dejo el número de su pieza para ir a buscarla si necesitaba ayuda. De seguro lo haré. Después de ver “The Life of Pi” deseaba conocer indios y escuchar su particular acento inglés.

El idioma es todo un tema aparte. Cada vez que me acerco a un italiano comienzo con “escussi, me poso ayudare per favor?” ya después les digo “spanish or english?”. Si la respuesta es negativa, trato de darme a entender. Para mi agrado, la gente ha sido extremadamente agradable y cortés. Sin embargo, echaba de menos hablar con soltura. Cuando llegué a MIP, fue un placer hablar inglés y sentirme “en casa”, algo que no dejó de llamarme la atención.

Según lo que me han contado personas de diversas nacionalidades, el idioma toma unos 3 meses para aprender. El lunes comienzo mis clases de italiano post MBA. Espero sacarles el máximo partido y salir de aquí hablando italiano fluido.

Volviendo a mi viaje a Corso Sempione.

Apenas tomé el bus, me fui charlando con los chicos de India hasta que se bajaron. Me dijeron que me bajara en la ultima estación: El Domo.

Ahí debía tomar un trole bus hacia mi destino (ya hablaré del transporte público en Milano, ms si les puedo adelantar que es masivo y complejo).

Allí me volví a perder, pero esta vez fue distinto.

Pocas veces en mi vida he sentido en carne viva la sorpresa de estar frente a algo tan magnifico y hermoso como el Domo de Milán. Creo que por un segundo quedé con la boca abierta y detenido. Falto poco para que me cayeran lágrimas. No sé como describir algo tan magnifico y tremendo, pero les dejo unas fotos que saqué con el teléfono.

Después recordé que debía seguir mi camino y buscar el trole, el cual jamás pillé (la gente no se ponía de acuerdo hacia donde tomar el bus para Corso Sempione).

Como ya eran las 21:30 (dos horas tarde para la reunión) y estaba oscuro, decidí tomar el bus 54 de vuelta a Vía Pitteri, desde donde estoy ahora.

Mi compañero de pieza de Nigeria aún no recibe la visa. Pobre, me imagino que mal la debe estar pasando. Tengo ganas de compartir la pieza con él y tener a un buen partner para recorrer la ciudad durante estos primeros meses. Eso si, cruzo los dedos para que no ronque.

Este fin de semana planeo comprar utensilios de cocina y algo para transportar comida.

Además debo hacer trámites legales como sacar tarjeta de estudiante (lo cual reduce considerablemente mis gastos de transporte) y mi teléfono italiano, con el cual puedo tener acceso a Internet desde el Campus de Martinett. Eso lo haré con ayuda de la oficina Internacional de MIP durante la semana.

Hasta ahora he conocido Egipcios, indios, peruanos, ecuatorianos, colombianos y chilenos. Aún a ningún italiano. Cuando llegue mi roomate lucharé para que podamos hablar algo.

Pensaba que esto “empezaba” el lunes, pero desde que pisé suelo italiano le di “start” a la aventura.

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