Cristian Guajardo Garcia

Business Strategy

where data and creativity collide

Mis primeros amigos son de Irán e India

Una de las cosas que menos he echo es comer. Me estoy defendiendo con atún, galletas y jugo. Pretendo ordenarme apenas pase la semana que viene. Quiero tener claridad con las clases y la carga académica para saber que día ir al Supermercado y a Ikea a comprar útiles de cocina.

Después de volver de Duomo, me compré “Inferno” la novela de Dan Brown. Como la historia se desarrolla en suelo Italiano (Florencia) la publicidad aquí en Milano es fuerte. En Piazza del Duomo las librerías y espacios publicitarios estaban dedicados enteramente al libro en cuestión. Debo admitir que ya llevo 15% leído y no pretendo parar (al menos en el bus y metro será mi compañero).

The Ghost Logo

Como anoche llovía torrencialmente y el libro me tenía metido en la vida de Robert Langton, se me pasó la hora de comer. Pero cerca de las 21:00 partí al comedor con mi atún y un poco de palta que me quedaba. Para mi sorpresa, ahí estaba Esha, la chica de India, la cual me presentó de inmediato a 3 compañeros de arquitectura de Irán. Khatereh estaba cocinando comida típica de su país y me invito a acompañarlos. Yo agarré vuelo y empecé a aliñar las ensaladas.

Al rato estábamos comiendo una especie de tortilla de verduras con nueces. Ensalada iraní y el típico yogurth con condimentos que se usa para untar las comidas.

Resulta que Sarah (también de Irán) estudia en Bovisa, por lo que le dije que nos fuéramos juntos para saber la ruta más rápida.

Después de la cena, partimos con Esha a tomar té a la pieza de Kathereh. Allí probamos pistachos bañados en un caramelo bien particular. Eso también era algo típico de Irán. Hablamos largo y tendido sobre nuestros países, las costumbres, los precios de las cosas, las posibilidades de viajar y más. Me sorprendió mucho conocer a una persona persa, que hasta hace poco estaba obligada a ir por la calle tapándose la cara con un velo.

A medianoche, cada uno partió a su pieza.

Hoy domingo, partí a Duomo y a la vuelta seguí con la lectura de Inferno.

Después se me ocurrió llamar a Esha para almorzar y a las 15:00 nos juntamos con Sarva y Esha para cocinar comida India. Ellos me invitaron y literalmente, no me dejaron hacer nada.

Me dijeron que el secreto estaba en las especies. Así que cuando sacaron los condimentos que traen de India, les pedí permiso y los empecé a oler y mirar con detención.

La comida quedó muy rica y no era tan picante como esperaba. Supongo que Perú ha sido buena escuela para preparar mi paladar.

Por la tarde, Sarva me invito a jugar CounterStrike con otro amigo de India. Me siento en The Big Bang Theory.

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