Cristian Guajardo Garcia

Business Strategy

where data and creativity collide

Ya van 4 visitas a Bélgica. Siempre estamos en Bruselas, pero esta vez decidimos tomar el tren y partir a Brujas, uno de los destinos más famosos de todo el país y me atrevo a decir, de toda Europa. Brujas está a sólo 1 hora de Bruselas, pero cuando llegas, no estás solo en otra ciudad, sino que serás tranportado a otro tiempo, donde el trabajo no importa, donde no se ven autos y todo se mueve mucho más lento. La ciudad es la capital y la ciudad más grande de la provincia de West Flanders en la región Flamenca. Si miras el mapa de Bélgica, está al norte del país.

Brujas es conocida como “la Venecia del norte”. Está llena de canales y dicen que también se parece a Amsterdam (no me consta, aún no visito Holanda).

La ciudad pareciese sacada de un libro medieval. Toda su arquitectura se mantiene intacta y en perfectas condiciones. Desde el año 2000 es patrimonio de la humanidad. Entre los edificios más importantes están “Church of Our Lady” cuyo tamaño está entre los más altos del mundo (122.3 metros de acuerdo a Wikipedia). La “Madonna y el niño” aparentemente pertenece a Miguel Angel, de ser así, sería la única obra del maestro que está fuera de Italia. Sin embargo, el edificio más famoso de la ciudad es el Campanario de Brujas.

Pero eso no es todo, lo que más nos gusto eran esas callejuelas pequeñas y preciosas sacadas de un cuento. Ayer domingo, cuando fuimos, había un Festival callejero precioso. Cuadras y cuadras estaban llenas de puestos de comida (exquisita), bandas en vivo, anticuarios y ropa usada. De la nada, estábamos en medio de una especie de mercado de las pulgas realmente pintoresco. Uno de los puestos en los cuales nos quedamos más tiempo tenía comida gratis; galletas con salsas de todo tipo. Si te gustaba algo, pues por €3 comprabas una caja con algún aderezo que te encantara. Nosotros nos fuimos con cabezas de ajo en escabeche.

Y aquí llegamos a otro punto importante de la ciudad: la comida. Tal como en Bruselas (y supongo que en todo Bélgica) el chocolate y la cerveza se roban la película. En Brujas probamos el famoso chocolate en todas sus formas: té, pequeñas diademas negras e incluso chocolate caliente bañando waffles. Entre las cervezas que vi destacaba la Delirium Tremendous -cuyo logo me recordaba a Hadoop- la cual decía ser la mejor del mundo.

Me encanta que aquí al gente sea capaz de beber, estar alegre y seguir como si nada. No vi peleas, borrachos ni espectáculos callejeros. Todos estábamos pasándola bien y a pesar de estar tan lleno, no vi nu una mala cara.

Si les gustan los museos, pues Brujas no se queda atrás. El que más me impresiono fue el ex Hospital St. John que ahora está completamente refaccionado y transformado en un museo de lujo. El tremendo edificio data del siglo XI y será ubicado vecino a la Iglesia Our Lady, que les mencionaba antes. Hasta aquí llegaban los peregrinos y viajeros heridos o desahuciados. Las monjas eran las encargadas de atenderlos y sanar sus heridas. El museo guarda todas las herramientas que los doctores usaban en esa época para amputar huesos, sacar cálculos renales u operar ojos. Créeme que apenas vimos todo eso dimos gracias por haber nacido ahora ¡cuando la medicina ha avanzado TANTO!

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Cuando el sol se empezaba a poner y la lluvia comenzaba a caer, partimos de vuelta a la estación. Encantados y agradecimos de haber conocido una de las ciudades más lindas del mundo.

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