Cristian Garcia

Digital Business Strategy

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Viena, Austria

Última parte del viaje, llegué desde Budapest a la Estación Central de Viena en un día soleado pero tremendamente frío. Como me había pasado hasta ahora, Uber prácticamente no existía, así que tras pedir mi Taxify, llegué a mi última parada, un apartamento muy acogedor cerca de la estación Kaisermühlen VIC.

Tenía una lista inmensa de lugares a los cuales ir mientras estaba aquí y tras una breve parada en la casa, salí a comprar mi ticket de transporte público válido por 72 horas.

Ya en el centro, cuando salí en la estación Karlsplatz quede realmente sorprendido con la belleza de la ciudad. Los edificios son majestuosos, altos y se respira un aire a elegancia arquitectónica increíble.

Vienna, como la mayoría de las ciudades europeas es simple de recorrer a pie. Ya el primer día había cubierto el anillo histórico y me regrese a la casa a pie.

Los museos definitivamente me impresionaron, tras mucho tiempo pude ver nuevamente  obras originales de Monet y Picasso en el Albertina Museum, así mismo tuve la suerte de entrar al Museo de Freud, el cual está ubicado en la casa donde el famoso psicoanalista vivía. Admito que no me siento particularmente atraído por la historia de Freud, pero el simple hecho de estar en su casa - consulta y subir las mismas escaleras que él usaba hicieron de la experiencia algo especial. Así mismo, me fui a meter al Museum of Art Fakes un lugar único donde se celebra a los falsificadores de arte más importante de la historia. Cabe destacar que llegué aquí (así como a mucho otros lugares) gracias a la magia de AtlasObscura. Termine recorriendo casi por 3 horas el Mumok (museo de arte moderno) ubicado en el barrio de los museos, todo realmente hermoso.

Con varios de los museos cubiertos, seguí aplanando calles en Viena que a estas alturas ya no me parecía fría. La Iglesia de San Pedro, la catedral de San Esteban, el Parlamento (Kunsthistorisches),  el Palacio Belvedere o la Hundertwasser House fueron lugares donde me detuve a absorver toda la belleza.

Punto aparte merece el parque de diversiones Prater, donde está ubicada la micronación de Kugelmugel, la cual logró su independencia en 1976. Parece que es la primera vez que veo una micronación y me encantó, ahora que pienso comprar el libro de Lonely Planet sobre micronaciones comenzaré a buscarlas en mis viajes por el mundo.

En cuanto a precios, Viena es definitivamente más cara que Bratislava o Budapest, pero aún así es más económica que Londres. Como andaba en plan de recorrer, me alimenté a base de kebabs (o cualquier comida “on the go”) y café y aparte del ticket de museos y metro no gasté dinero en nada más.

La chica con la que me quedé, es de Serbia y Montenegro, de ahí se me abrió el camino para regresar pronto y recorrer los Balcanes: Bulgaria, Eslovaquia, Croacia, Serbia y Macedonia (no sé si Albania califica en el grupo, pero también quiero ir a darme una vuelta por allá), todos lugares “místicos” y lejanos en mi cabeza. ¡Mucho mejor aún!

Tras 3 días en Viena, llegó el momento de regresar a Bratislava para tomar el vuelo de regreso a Londres.

Tuve una semana intensa donde saque partido a cada minuto despierto. No hay nada que me ayude a despejarme más que viajar y el gimnasio. Los pequeños grandes placeres de vivir.

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