Cristian Garcia

Digital Business Strategy

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Budapest, Hungria

Tras mi paso por Bratislava, tomé un tren que me llevaría a una de las capitales más hermosas de Europa. En un viaje que duró algo más de dos horas, cruce la frontera y llegue el 23 de Diciembre a Keleti, una de las estaciones principales de trenes en la ciudad.

Budapest de inmediato me encantó. Cómo han de saber, la ciudad se divide -gracias al río Danubio- en Buda y Pest. Yo llegue a un Airbnb en Pest y de ahí salí a recorrer.

A diferencia de Bratislava, Budapest tiene casi 2 millones de habitantes y se siente mucho más cosmopolita. Si bien estábamos a vísperas de navidad, el comercio seguía funcionando y la gente llenaba las calles.

Durante los tres días que estuve en la ciudad, aplane las calles y cubrí ambos lados del río, con cada día que pasaba me empecé a enamorar de la arquitectura, los castillos y el Danubio de noche. El parlamento, la Plaza de los Héroes, la Cittadella o la basílica de San Esteban son edificios que me dejaron completamente anonadado.

Así mismo, mientras viajaba estaba leyendo “Origen” de Dan Brown y si lo han leído, sabrán que trozos de la trama se desarrollan aquí, por lo que me dirigí a la Sinagoga de calle Dohány y de ahí camine (tal como lo describe el libro) hacia los pubs en ruinas, que lamentablemente estaban cerrados. Parece que es la primera vez que “vivo” un libro de manera tan directa y real como lo hice esta vez y la verdad es que me encantó.

Tras eso me fui a Buda, donde esta la citadella, la estatua de la libertad (una entra las muchas que no son “la” estatua de la libertad) y el mágico castillo que domina el Danubio.

La ciudad tiene siete majestuosos puentes que conectan las dos partes de la ciudad. El sistema de transporte público lo use poco, pero es expedito y con excelente señalización. Al igual que Bratislava, Budapest es una ciudad barata (si la comparo con Londres) pero a diferencia de mi anterior destino, está llena de cafés, coworks, restaurantes diversos y tiendas preciosas. Aquí la mezcla entre lo antiguo y lo nuevo viene de manera natural.

Otros puntos que no puedo dejar de mencionar y que lamentablemente no pude ver esta vez (por ser 24y 25 de Diciembre) fueron:

  • El museo del terror
  • Los baños termales de Széchenyi y Géllert
  • Margaret Island, una isla en medio del Danubio con un parque interminable y precioso.
  • La tumba del soldado desconocido
  • La impresionante escultura “zapatos al borde del Danubio”
  • El teleferico del Castillo Buda
  • Gellért Hill Cave, la hermosa iglesia subterránea a los pies de la Citadella donde pude asistir a una misa justo el 25 de Diciembre (en húngaro)

Tras 2 días ½ quedé con la sensación de haber visto mucho pero a la vez de tener mucho más por recorrer. La belleza de Budapest es realmente única y me encantaría volver cuando la temperatura sea alta.

Ya con navidad en el pasado, llegó la hora de continuar a Vienna.

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