Cristian Garcia

Digital Business Strategy

where data and creativity collide

Oslo, Noruega

Aterrice en Oslo una soleada tarde de primavera.

La capital de Noruega es una de las ciudades con mejor calidad de vida en el planeta, pero apenas salí de la Estación de Trenes vi una realidad diferente; la inmigración te recibe de golpe y decenas de gitanos están sentados en la calle fumando y pidiendo dinero.

Camino a la casa donde me hospedé me encontré con barrios musulmanes, como Mile End en Londres. Mitad Bangla, Pakistaní y Etíope, realmente no esperaba ver calles sucias y mezquitas en un barrio que parecía inédito en medio de Noruega.

Pero la inmigración carcome Europa y estos guetos, lejos de acercar a las personas las segregan y aislan. A 20 minutos del centro, estaba viviendo en un barrio que podía haber estado en Estambul o Lahore.

La primera noche salí a recorrer y ver más allá de mi área, es así como llegué a uno de los edificios más hermosos que he visto: la ópera de Oslo, una construcción hermosa que asemeja un Iceberg en medio de los fiordos. Es ahí donde también se construye el futuro museo que honra el trabajo de Edward Munch, autor de “El grito”.  Esta área de la ciudad mezcla el Oslo tradicional con zonas modernas donde la separación de los edificios asemeja un código de barra, de ahí el apodo del barrio, “barcode”. Ahí está Deloitte, PwC o KPMG y varios bancos.

Desde que Noruega descubrió yacimientos de petróleo en los años 60, la calidad de vida se disparó y en barrios como el mencionado “Barcode” se ve un Tesla tras otro; el país donde un café cuesta £8.5 y un agua £3, el sueldo minimo es €18 y la gente parece vivir en otro mundo, donde cada uno vive en la cima de la pirámide de Maslow.

Fue en esa área donde puedes ver varios atractivos en un par de metros:

  • She lies, la escultura de un barco que se hunde

  • Sorenga, un barrio tras el Opera House

  • El Tigre, escultura tamaño natural que celebra el apodo de la ciudad, “tiger city”


Ya después del primer día, regrese a casa y me preparé para un fin de semana lleno de caminatas.

Como bien decía antes, Oslo es una de las ciudades más caras del mundo, pero siempre hay maneras de comer bien y barato. Durante el fin de semana comí en el Scandic Hotel y Baker Hansen Vika, gracias a la App “Too Good to Go”, el resto del tiempo me preparé comida en la casa y me las arregle para ahorrar y no pasar hambre.

Durante este fin de semana visité varios lugares interesantes, entre los que recuerdo:

  • Museo de la Tecnología

  • La galeria nacional

  • El Museo  Astrup Fearnley

  • Radhuset, lugar donde se entrega el premio nobel de la Paz

  • El teatro Nacional

  • El Palacio Real

  • El parque Frogner

Todo en Oslo está a distancia caminable, y si quieres entrar a los museos, es conveniente comprar una “Oslo card” la cual permite acceso a transporte público y museos por igual. Así mismo, puedes comprar un ticket desde tu teléfono para moverte en Ruter, el sistema de transporte público de la ciudad.

Entre las cosas que más me llamaron la atención de Oslo están los Tesla, la cantidad inmensa de basureros, el uso de monopatines eléctricos, el bajo consumo de comida chatarra y el amor por el arte, el cual puebla toda la ciudad y da vida a espacios que de otra forma hubiesen sido aburridos.

Sin embargo lo que más me gusto fue la frugalidad del noruego y su foco en la transparencia; siendo el país nórdico más rico, tiene una bolsa de comercio bastante pequeña y discreta en relación a la de Suecia o Finlandia. Así mismo, el parlamento es un edificio abierto haciendo una analogía a la transparencia y cercanía entre los líderes y el pueblo.

Al final de cuentas, quede con la sensación de haber visto poco. Seguro Noruega despliega su atractivo natural en la medida que subes hacia el norte (por ejemplo en Bodø, una de las ciudades predilectas para ver la aurora boreal) pero esta vez Oslo cumplio con la promesa de mostrarme una ciudad que crece, se adapta a los cambios migratorios e intenta mantener el balance entre el trabajo, la riqueza y el bienestar de sus habitantes.

Cristian Guajardo Garcia (cc) by-nc-sa | Made in London, UK |  2005 - 2019